Cosas de mujeres

Hace poco, escuchando el podcast Abinding Together de Ascension Press, pude conocer más acerca de las cuatro doctoras de la Iglesia: Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Ávila, Santa Teresa de Lisieux y Santa Hidelgarda de Bingen. De esta última conocía poco, pero aprender más acerca de su vida fue ultra mega fascinante. Hidelgarda fue abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana. O sea, casi nada… Conocer la vida y obra de Hidelgarda, Catalina y las dos Teresas me hizo pensar en ese ‘genio femenino’ del que habló San Juan Pablo II y esa forma tan peculiar en que las mujeres podemos aportar a la Iglesia, sobretodo ahora que tanto lo necesita.

¿Qué es el genio femenino?

Según el ‘santo patrón de los hipsters’ (o sea, San Juan Pablo II) el genio femenino es el conjunto de dones específicamente femeninos –comprensión, objetividad de juicio, compasión, etc.– que se manifiestan en todos los pueblos. Estos son una manifestación del Espíritu, un don de Dios para realizar la vocación de asegurar la sensibilidad para el hombre. El genio femenino es la condición para una profunda transformación de la civilización actual. (Mulieris Dignitatem).

Estas cuatro mujeres, cada una a su manera, hicieron grandes aportes a la Iglesia, haciendo uso de estos dones que menciona San Juan Pablo II. Así como ‘las doctoras’, cada una de nosotras podemos hacer la diferencia en la Iglesia, aportando con nuestros talentos y activando la comprensión, la objetividad de juicio y la compasión que el mundo nos quiere quitar y quiere mostrarnos como ‘debilidades’. Sí, el mundo insiste en que somos fuertes, auto suficientes, capaces de TODO y que no necesitamos de nada ni de nadie para nuestra auto realización, y esos mensajes matan poco a poco nuestro genio femenino.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo activamos el genio femenino del que habla la Iglesia? Aquí detallo algunas ideas que se me vienen a la mente:

  1. Defendiendo la vida desde la concepción: tener la valentía de hacer defensa de la vida entre nuestras amistades y conocidos es un acto heroico al que todos estamos llamados. Es más cómodo quedarnos callados ante una publicación que promueva el aborto, o cuando alguna amiga nos dice que optaría por terminar un embarazo de tener un niño con discapacidades, ¿pero qué harían las doctoras? Seguro no se hubiesen quedado calladas, ¿verdad? Seamos santas; ¡actuemos como las santas!
  2. Transmitiéndole la fe a nuestros hijos: para tener un mundo que aprecie los valores cristianos tenemos que criar niños cristianos. Por ello es tan importante inculcarle la fe a nuestros hijos, aunque sea una ardua tarea mantenerlos quietos en misa o hacerlos que escuchen cuando leemos la palabra o rezamos en familia. La semilla de la fe crecerá en ellos si es regada y cuidada, y en el momento del ataque ¡los salvará!
  3. Sirviendo a los demás: Esto mejor que se los explique el mismísimo Jesús….”Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era un extraño, y me hospedaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel, y fueron a verme.” Tratemos de poner esto en práctica (y me requete incluyo porque fallo hartísimo en esto).
  4. ORACIÓN: Así, en mayúsculas. Todas las anteriores solo las podemos lograr si mantenemos una vida de oración comprometida y fuerte; pero no desde nuestras fuerzas, sino en la humildad de sabernos incapaces de servir a los demás, de defender la fe, de transmitir la fe, ¡y hasta de orar! Tratemos de poner la oración como nuestra prioridad de vida; lo primero que hagamos en la mañana y lo último que hagamos en la noche. Recordemos lo que escribió San Pablo “Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:16-18). A mí la práctica de la gratitud constante me ha ayudado en la oración, porque no tengo que esperar a tener un problema o necesitar algo para pedir, sino que trato de dar gracias por cosas sencillas, y ese ‘gracias’ es una oración que sube al cielo y al que el Señor responde con un ‘de nada’ lleno de dones y maravillas.
  5. Conociéndonos: y aquí no me limito a conocernos como personas, con nuestros dones y debilidades. Me refiero a conocer nuestros cuerpos y nuestros ciclos, porque el demonio ataca por medio de las hormonas. Al menos a mi me pasa que previo a mi periodo (durante el famoso PMS) siento menos conexión con Dios, menos ganas de rezar. Siento más ira, estoy mucho más irritable y el pecado de la soberbia se me da fácil en ‘esos días’. Por eso, cuando sé que estoy a la espera de mi periodo, trato de reforzar la oración y de tenerme paciencia. Intento estar más conectada con mis sentimientos para no caer en pecado gritándole a los demás o encolerizándome por tonterías. No es fácil, pero hay que intentarlo.

¿Qué añadirías a esta lista? ¿Cómo más crees que las mujeres podemos usar ese ‘genio femenino’ en la reconstrucción de la Iglesia. Déjame saber en los comentarios y comparte este artículo con aquellas mujeres de tu vida que tienen algo que aportar a la Iglesia desde su femineidad.

Advertisements

Agradar a Dios

Este año inicié el adviento llena de planes para tener una temporada de enseñanzas y celebraciones enriquecedoras con mis hijas. Pensé comprar una piñata para el día de Nuestra Señora de Guadalupe, encender cada domingo las velas de la corona de adviento,  y quise jugar a las aventuras de los Tres Reyes Magos en preparación a la epifanía.  Pues ya para el segundo domingo de adviento olvidamos encender la vela de la corona, nunca terminamos de desempolvar los reyes de peluche para ponerlos a hacer travesuras por la casa y en lugar de comprar una piñata el día de Guadalupe compré unos polvorones que mis hijas odiaron. Las figuras del nacimiento que compramos por internet llegaron tarde y no fue hasta el domingo que Gaudete que pudimos montarlo. Y por cierto, ese domingo no nos vestimos todos de rosado, como lo había planificado. ¡Un desastre!

Lo único que hice más o menos bien fue entregarles a las niñas unos pequeños obsequios el día de San Nicolás, para que sepan que quien viene el 25 no es Santa Claus, sino el niño Jesús.

Todos mis planes se fueron desmoronado, y mi frustración fue creciendo. Sentía que estaba desperdiciando este tiempo de adviento y que mis hijas no se estaban llevando las lecciones que quería dejarles. Mi pequeña Iglesia Doméstica no era la que había imaginado; no estaba llena de celebraciones litúrgicas, con tradiciones, comidas, canciones y oraciones especiales.

Luego recordé algo que dijo alguna vez un sacerdote amigo de la familia: ”dejen de tratar de ser perfectos. Dios no quiere perfección, Dios solo quiere amarnos”. ¡Qué consuelo! ¡Qué descanso! ¡Qué ternura! Esa perfección de mis planes no viene de Dios, viene de mi soberbia, y eso, ciertamente, no es lo que quiere el Señor.

Dios no me ama más o menos si hago o dejo de hacer, si mi casa está llena de decoraciones y si hacemos perfectamente o no las tradiciones de la época. A Él no le importa si nos vestimos de rojo,  verde o morado, porque el no ve nuestra vestimenta coordinada con los colores litúrgicos; Él ve el corazón.

Esto me hace refugiarme en la oración de Tomás Merton, el famoso monje trapense a quien admiro tanto. Su oración dice:

Dios, Señor Mío, no tengo idea de adónde voy.
No veo el camino delante de mí.
No puedo saber con certeza dónde terminará.
Tampoco me conozco realmente,
y el hecho de pensar que estoy siguiendo
tu voluntad no significa
que en realidad lo esté haciendo.
Pero creo que el deseo de agradarte,
de hecho te agrada.
Y espero tener ese deseo en todo lo que haga.
Espero que nunca haga algo apartado de ese deseo.
Y sé que si hago esto
me llevarás por el camino correcto,
aunque yo no me dé cuenta de ello.
Por lo tanto, confiaré en ti siempre
aunque parezca estar perdido a la sombra de la muerte.
No tendré temor porque estás siempre conmigo,
y nunca dejarás que enfrente solo mis peligros.
Amén

Deseo agradar a Dios, y no quiero apartarme de ese deseo. Pero solo agradaré a Dios si Él es el centro de mi vida y todo lo que haga lo hago por Él y para Él, por servicio y amor. Lo que haga por ego y en respuesta a mi soberbia no es de Dios y debo alegrarme cuando Él desmorona mis planes.

Dios me protege de mi pecado porque quiere mi felicidad, mi santidad. Y por eso tengo que dar gracias.

 

Pedirle nuestro amor

Si hay algo que no deja de maravillarme acerca de la forma en que Dios nos ama es su libertad; no nos obliga a amarlo, y a la vez nos ama inmensamente. Dios se corre el riesgo que lo rechacemos, que lo neguemos, que lo saquemos por completo de nuestras vidas, y aun cuando lo ofendemos y nos alejamos de Él, siempre está dispuesto a recibirnos con brazos abiertos.

A todos nos ha pasado alguna vez; usamos esa libertad que Dios nos ha regalado para hacer, literalmente, lo que nos da la gana. Vamos por el mundo buscando otras cosas, otros ‘dioses’… cosas, personas y experiencias que no nos dan vida, que no nos llenan, pero nos entretienen.

Muchas veces escucho a la gente decir ‘’Dios, no me abandones’’, pero me pregunto si esa es la forma correcta de orar. Dios, ciertamente, no nos abandona. Nosotros lo abandonamos a Él. Usamos la libertad que Él mismo nos ha dado para rechazarlo, para negarlo, para separarnos de Él. Y cuando caemos en el abismo, nos volteamos a su rostro preguntándole por qué nos ha abandonado.

Por eso le pido a Dios que me permita amarlo, que no deje que YO lo abandone, sabiendo que Él nunca lo hace. Es un trabajo de cada día: pedirle a Dios MI amor, pedirle mi fidelidad, la fuerza para hacer su voluntad amándola y amándome a mi en ella. Porque el amor se le pide a quien es amor, ¡por eso hay que ir a la fuente!

También hay que introducirse en el lugar donde se gestó el amor: en el vientre de María, lleno del Espíritu Santo, donde podemos recibir todas las gracias que Dios quiere regalarnos. Ella siempre nos lleva a su hijo pidiéndonos que hagamos lo que Él nos dice.

Puedo dar fe de la amorosa respuesta de Dios cuando le pido que me deje amarlo. Mi corazón se enciende y mi fe aumenta. Pero mi libertad me hace débil y cualquier tontería me distrae si no estoy atenta. Ahí es cuando tengo que pedir con mayor fuerza: ¡Señor, no dejes que te abandone! ¡María, introdúceme en tu vientre!

¿Lo pedimos juntos?

¡Valentía!

Hace un par de días hablaba con una amiga bloguera que vive en Estados Unidos acerca de los constantes ataques y burlas a aquellos que profesamos la fe católica. ”Mis amigas me tachan de retrógrada”, me comentó con cierta tristeza. ”Ellas hablan con plena libertad acerca de sus prácticas espirituales, como el yoga o el mindfulness, pero si yo digo algo acerca de mi fe me critican”. Le confirmé que no estaba sola, que muchos nos sentimos así y la verdad es que desde hace algún tiempo vengo albergando esa frustración de ‘medir mis palabras’ cuando se trata de mi fe católica, mientras otras personas hablan abiertamente de sus prácticas espirituales, incluyendo a nuestros hermanos protestantes, a los que hacen yoga, los que practican budismo, los que creen en la astrología, la alineación de chakras o la limpieza de auras.

Pues, ¿saben qué? ¡Me cansé! No voy a tener mi fe en el closet porque el mundo no la acepte, porque el mundo piense que el catolicismo es retrógrado y que es más cool creer en otras cosas. Es hora de ser valientes y hablar abiertamente de nuestro amor a Cristo y a su Iglesia, aunque eso nos merezca críticas, persecución y relaciones rotas. ¡Valdrá la pena!

Hablando de esto hace algunas noches con mi esposo y me recordó esa frase de San Francisco de Asís que dice ”evangeliza en todo momento, y si es necesario usa las palabras”. Pues creo que llegamos a ese momento y es necesario usar palabras. ¡Más palabras! Claro, acompañarlas con acciones, ¡eso no ha de faltar y puede ser lo más difícil! Pero hay que hablar, escribir, cantar de nuestra fe; amarla y defenderla porque el mundo necesita conocerla. ¡Son necesarias las palabras! ¡Es hora!

Terminé mi conversación con mi amiga contándole de la alegría que sentí la primera vez que tuve personas criticando una publicación de Católica Caótica en Facebook. Ese comentario negativo e hiriente fue la confirmación que necesitaba. Porque Jesús prometió el ciento por uno con persecuciones, no con alabanzas.

Armémonos de valentía para vivir nuestra fe fuera del closet, sin tibieza pero con mucho amor, ¡ese es el secreto! Sin amor nuestras palabras y demostraciones de fe se quedan en el aire y se tornan en cosas vacías. ¡Es poner la otra mejilla sin defenderse, pero sin acomodarse para encajar! Ser católico hoy, como en los inicios de la Iglesia, requiere valentía: pidámosela a la Virgen, que de eso ella sabe mucho.

 

Más caótica que católica

En estos últimos días he publicado en mi cuenta personal de Instagram que me he sentido un poco estresada y agobiada. He tenido mucha presión con el trabajo, las niñas, la familia, etc.  También he estado un tanto ‘fría’ espiritualmente hablando, y aunque esto no me ha alejado de los sacramentos, sí me ha puesto triste, porque no siento a Dios tan cercano como quisiera. Y una cosa siempre lleva a la otra: el Demonio se mete y empiezo a juzgarme, a juzgar y a actuar de manera soberbia y arrogante. Y a mi la soberbia se me da fácil…

Por eso me siento más caótica que católica estos días, con la mecha muy corta y muy alterada (sumado a un desbalance hormonal por razones médicas). Pero como Dios es sabio y conoce a su caótica predilecta (me disculpan, pero lo soy…jajajaja) me ha regalado muchas palabras, acontecimientos y personas que me han ayudado a reflexionar. Como la bofetada que recibí de Pablo en su carta a los Efesios el domingo pasado: ”Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo”. Eerrmm, Ok. Entiendo.

También me ha acercado más a Él y su Iglesia el hecho de que todo el mundo me habla de prácticas como el yoga, limpieza de aura, meditación trascendental y otras que no son necesariamente compatibles con la Iglesia. Salir a defender mi religión y sus creencias de forma respetuosa y amable han sido para mi tremenda prueba de humildad, porque por la general ladro como perro chihuahua cuando quiero defender algo.

Me consuela saber que no soy la única católica caótica, y que muchos santos han sido grandes pecadores encolerizados pero han logrado ganar los altares por pura misericordia e iniciativa de Dios.

Yo sigo luchando para salir del caos y encontrar paz, sin yoga, sin alineación de chakras ni limpiezas de aura. Mis ‘mantras’ son Ave Marías y mi meditación la hago ante el Santísimo. Porque, como dice una de las más grandes católicas caóticas, Santa Teresa de Ávila, ¡solo Dios basta!

¿Qué pensará Dios?

Hace algunos días, mi esposo -mientras íbamos en el auto-, me dijo: ¿sabes qué? Creo que tienes razón, que cuando lleguemos al cielo Dios nos va a decir: ”¿por qué ustedes se complicaban tanto? No entendieron nada, YO LOS AMO, y no necesito que se compliquen por tantas tonterías”. Me eché a reír porque él por lo general me critica cuando le hablo de un ‘Dios relajado’ que solo quiere amarnos y no está pendiente de detalles que a nosotros nos consumen y nos sacan del norte único que es el amor a Dios y al prójimo.

La conversación surgió, en parte, porque hace algunos domingos nos topamos con un señor que estaba vendiendo la lotería y nos ofreció unos billetes para ganar ‘el premio mayor’. Mi esposo le contestó a su oferta: ”mejor es ganar el cielo”, a lo que el vendedor de lotería le contestó: ”el cielo ya lo tenemos gano”. El comentario del señor generó en mi una ENORME sonrisa. ”Este señor lo ha entendido todo”, pensé. Por eso es que Jesús llama bienaventurados a los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. ¡Y este señor, pobre de espíritu, lo sabía! ¡El cielo ya lo tenía ganado, aunque vendiera lotería!

Con esto no estoy diciendo que salgamos a comprar lotería, y a poner nuestra esperanza en otras cosas. NO, para nada. Solo estoy diciendo que no compliquemos a un Dios que solo quiere amarnos y que nos perdona TODO. Creámoslo, de veras. Dios nos quiere así, pobres de espíritu, sin complicaciones, ni formalismos. Dios nos ama a pesar de TODO.

No dejemos que la idea de hacer cosas ‘buenas’ para complacer a Dios nos haga olvidar lo que verdaderamente importa: amar a Dios y amar al prójimo. Amar a un Dios que nos ama y nos perdona. Y si no se lo creen, hagan el ejercicio: imagínense llegar al cielo y ver a Dios recibirnos con un abrazo, independientemente lo que hayamos hecho o dejado de hacer. Así nos ama Dios.

‘Hacks’ para católicos caóticos

Si digo que cada mañana cuando despierto lo primero que hago es dar gracias a Dios por un nuevo día, estaría mintiendo de manera monumental. Lo primero que hago es agarrar mi celular, revisar qué hora es y leer las notificaciones de WhatsApp o Facebook. A veces me detengo a revisar mis correos y después salgo corriendo de la cama a atender a mis hijas. Así transcurre mi mañana, y quizás la primera oración del día no llega hasta el desayuno.

A pesar de esto siempre he tenido la intención de darle gracias a Dios tan pronto abro mis ojos. Leía recientemente que Santa Gema, de quien escribí hace poco, lo primero que hacía al despertar era decir ‘te amo Jesús’. Algo tan sencillo pero tan poderoso: una afirmación de amor a quien es amor.

Y a partir de esa búsqueda y en ánimos de fortalecer mi vida de oración y tener una vida espiritual más disciplinada, les comparto estos ‘hacks’ o atajos para hacer más fácil la tarea de orar con frecuencia:

  1. Alarma con canciones espirituales: actualmente la alarma de mi celular es la canción ‘Harbor’ de Brother Isaiah. Esto me ayuda a despertar con un mensaje de alabanza y a tener esa canción presente todo el día en mi cabeza.
  2. Recordatorio en el celular: me he puesto como ‘tarea’ cada día rezar la oración de ofrenda matutina al Sagrado Corazón de Jesús, la trato de rezar a diario para entregar las acciones y sufrimientos del día. A las 6:00am aparece la notificación en mi celular como un recordatorio de la tarea. Aquí les va la oración: “OH JESÚS, a través del Inmaculado Corazón de María, Te ofrezco mis oraciones, obras, júbilos y sufrimientos de este día para todas las intenciones de tu Sagrado Corazón, en unión con el Santo Sacrificio de la Misa por todo el mundo, para la salvación de almas, la reparación de mis pecados y del mundo entero, la re unificación de todos los Cristianos, las intenciones del Santo Padre para este mes y para mis intenciones especiales (mencione sus intenciones). Amén”
  3. Escuchar emisoras católicas mientras manejo a la oficina: trato de sintonizar Radio María tan pronto enciendo el auto. Al menos así puedo escuchar noticias de la Iglesia o rezar con ellos el rosario, el cual siempre rezan en horas determinadas.
  4.  Contraseña especial en mi computadora: hace poco cuando pedí la contraseña de WiFi en la oficina de unos abogados, me sorprendí mucho cuando me dijeron que era Virgenmaria1. Esto me inspiró a pensar en contraseñas ‘espirituales’ para mis aparatos y cuentas protegidas. De esta forma al escribir la contraseña puedo detenerme a dar gracias a Dios por el trabajo y por la vida.
  5. Apps con notificaciones: en este artículo que escribí hace casi un año, detallo algunas aplicaciones móviles y páginas de Internet que sirven como herramientas de oración. Una de esas aplicaciones es la de la Coronilla de la Divina Misericordia, que me notifica diariamente a las 3:00pm que es hora de rezar.

Mi vida espiritual no es para nada perfecta, y está lejos de serla, pero recurrir a estos hacks me ayuda a tratar de ser más disciplinada.

Dios sembró en mi la semilla de amarle, pero esa semilla debe ser cultivada con oración, y estos hacks son como regaderas que me ayudan a dispersar el agua y dejarla caer sobre esa semilla, para que crezca. Ojalá algún día pueda cosechar los frutos de esa oración y no depender de estos atajos para acordarme de rezar. Espero que eventualmente la oración nazca de forma natural y espontanea, pero en lo que Dios permite que eso suceda me aliaré con mi teléfono.

Dios nos oye: un milagro adopción espiritual

Oración para imprimir (gratis)

Traducción del post “God Hears Us: A Spiritual Adoption Miracle”  posteado en PrayerWineChocolate, de la bloguera Amy Brooks. Favor visitar su blog para el texto original en inglés. 

Mis nervios estaban de punta cuando me estacioné cerca de la clínica de Planificación Familiar. A medida que me acercaba y junto a mi hijo de tres años de edad fuera del coche, me aseguré de que cargaba con algunos rosarios. Me habían dicho que sería bueno tenerlos en mi mano para que el escolta la clínica no pensara que estaba allí para una cita. . . lo que habría sido un poco incómodo, por decir lo menos.

Me sentía como si estuviera caminando hacia un campo de batalla espiritual.

Déjenme empezar por el principio. Esta es una historia real acerca de la oración contestada. Y cuando hablo de la oración, me refiero tanto a la clase formal como al tipo informal. ¡Ambas clases fueron contestadas para mí este año de una manera tan increíble! ¡Siento la necesidad de decirle al mundo entero (o cualquier persona que escuche)!

El año pasado empecé a decir algunas oraciones por las mujeres que consideran realizarse un aborto. Cuando me acostaba a dormir por la noche, le pedía a Dios que le diera a estas mujeres esperanza y una red de apoyo. Le pedí a Dios que las ayudara a a no tener miedo y a desear la vida de sus hijos por nacer.

Entonces, un día estaba caminando por las escaleras con una carga de ropa y un pensamiento se me ocurrió. “Sé que no quiero a estas mujeres tanto como Dios los ama, pero… ¿Cómo pueden mis oraciones ayudarlas? ”

Poco tiempo después me encontré con la oración de la adopción espiritual. La imprimí. Mi marido y yo estuvimos de acuerdo en adoptar una niña, y darle el nombre que hemos anhelado para dar a una hija desde hace años. No es un nombre popular, por lo que dudé en compartirlo. Esta entrada del blog será la primera vez que haremos público nuestro nombre favorito para una niña.

La llamamos Jaina Teresa. El primer día oramos por Jaina fue el 7 de mayo de 2015.

Mientras tanto estábamos anunciando al mundo que aprobaron nuestra evaluación del hogar  y estábamos esperando para adoptar un recién nacido. No tenemos el dinero para adoptar a través de una agencia, pero si alguien conocía a alguien y conectase con una joven a quien le gustaría hacer un plan de adopción, podíamos hacer una adopción privada. Tenemos un excelente abogado de adopción. Le dijimos a todos nuestros conocidos y le pedimos que le dijeran a  todos sus conocidos.

Pero, no tuvimos suerte.

No íbamos a hacer ninguna conexión. Mi mente y corazón se remontaron a las mujeres que se encuentran embarazadas y deciden interrumpir su embarazo. Comienzo a preguntarme si me parase al frente de una clínica de aborto con un letrero que diga, “¿embarazo no planificado? Queremos adoptar” si ello inspiraría una mujer a considerar la adopción y elegir la vida.

Hasta este punto en mi vida, nunca había estado fuera de una clínica de aborto o de Planificación Familiar para orar o protestar. Siempre había sido pro-vida en mi corazón, pero nunca había visto una clínica de aborto.

Comienzo a hacer algunas investigaciones. Quería ver si los grupos pro-vida se paraban frente a la clínica de Planificación de la Familia que se encuentra a diez minutos en coche de mi casa. Desde luego, no iba a ir sola. Descubrí que había un pequeño grupo que oraba los viernes. Fui a la tienda y compré una cartulina. Tomé un marcador y en mi puño y letra escribí  “¿Embarazada? Queremos adoptar”.

Se veía mal.

Pero todavía planificaba ir. Y una mañana de agosto, decidí que ese era el día. Mi hijo estaba dormido (lo que nunca ocurría). Recogí un poco de cereal, lo vestí, y salimos por la puerta. Quería asegurarme de no perderme a la gente que rezaba el rosario. Mi miedo era que una vez que rezaran, se irían y no tendrían oportunidad de pararme allí con mi letrero.

Mi esperanza era más la de salvar una vida que encontrar a nuestro bebé ese día. Mi instinto y mi corazón me decía que las mujeres que acuden a las citas de aborto realmente no quieren estar allí.

Me aseguré de traer rosarios, porque me dijeron que una escolta podría pensar que estoy allí para hacer una cita y empezar a caminar conmigo al edificio. ¡Eso sería incómodo!

Estaba tan nerviosa cuando llegué allí. Agarré mis rosarios, saqué a mi hijo de su asiento y lo senté en el coche y saqué mi letrero de la cajuela. Me sentía como si estuviera caminando en un campo de batalla espiritual.

No mucho tiempo después de mi llegada, una mujer comenzó a hablar a través de un megáfono. Estaba diciendo, “tenemos alguien aquí que adoptará su hijo”…. Dijo otras cosas también, pero yo estaba agarrando la mano de mi hijo y caminaba rápidamente a la distancia. Me sentía tan incómodo y pensé: “¿Un megáfono? ¿De verdad? ¿Quién va a responder a un megáfono? Debe haber una mejor manera.”

María era la mujer del megáfono. Una vez terminó de pedirle a una joven que no entrara la clínica, me volví a hablar con ella. Le pregunté por la táctica megáfono. Otra mujer que había permanecido en silencio todo el tiempo con un par de rosarios intervino.

“A veces, estas chicas están orando por una señal de camino acá. Podríamos ser la señal por la que oraron”.

Mientras hablábamos, ocurrió lo inesperado.

La joven a la que María estaba suplicando a través del megáfono salió de la clínica con su madre. Se dirigieron hacia nosotros. Siguieron caminando hacia nosotros. A continuación, cuatro de nosotros nos estábamos abrazando (María, “Ana”, su madre y yo). Todos empezamos a llorar. Fue un momento increíble.

Después de ese abrazo inicial, la mamá “de Ana”, dijo, “que necesita un lugar para alojarse.” María inmediatamente agarró su teléfono celular y comenzó a hacer llamadas telefónicas. Me presenté. Le pregunté “Ana” de dónde era. Ella me dijo y me respondió: “Eso es muy lejos, ¿por qué viniste aquí?”

Ana respondió: “La clínica cerca de mí casa sólo los hace (abortos) hasta las 13 semanas, 6 días. Tengo 13 semanas, 8 días “- o algo por el estilo. Yo sé que ella dijo que 13 semanas y luego los días fueron más de 7 – por lo que recuerdo calcular en mi cabeza que ella estaba en su semana 14 de embarazo.

Continué hablando con “Ana” y todo el tiempo mi hijo estaba diciendo “mamá, mamá, mamá.” En un momento lo levanté  y seguí hablando con Ana y su madre. Mi hijo, aún diciendo mamá una y otra vez, agarró mi cara con sus manos para que pudiera mirarlo. El dijo: “Yo quiero ir a Baby’s Breath”. Le respondí: “¿Por qué quieres ir a Baby’s Breath? – Porque tienen paletas”. ¡¡¡El dijo que sí!!!”.

Entonces miro a “Ana”. Ella abrió su bolso y sacó dos paletas. Una para mi hijo y una para ella. Fue un momento impresionante, y yo estaba sonriendo de oreja a oreja y dando gracias.

Dos días más tarde estoy en mi cocina barriendo. Creo que, “Ana” estaba de aproximadamente 14 semanas de embarazo, y me pregunté cuanto hacía desde que empezamos a rezar la oración de la adopción espiritual. Entonces conté.

Exactamente 14 semanas y un día antes de conocer a “Ana” fue 7 de mayo – el día en que empezamos a rezar la Oración de la adopción espiritual. Mi boca se abrió, me dieron escalofríos y probablemente dije ¡WOW! más de una vez.

¿No será éste el bebé que adoptamos espiritualmente? ¿Estaba “Ana” embarazada de una niña? ¿Iba a nombrar a su Jaina?

Mi marido, mi hijo y yo continuamos rezando la oración de adopción espiritual cada noche después de rezar durante la cena.

Cinco meses después…

A finales de enero empecé a preguntarme cómo estaba “Ana” y si María todavía estaba en contacto con ella. Llamé a María y le pregunté. Ella me dijo: “Ana” está muy bien. También me dijo “Es una niña, ¿sabías que era una niña?”

¡Que tal aquello! Habíamos estado orando por una niña – pero podría ser una coincidencia, ¿verdad?

Le recordé a María acerca de la oración de adopción espiritual y que estábamos orando por una niña.

Esa noche en la cena le dije a Matt que había hablado con María, que ella me dijo que  “Ana” estaba bien y que estaba embarazada de una niña. Entonces le dije a Matt “Me pregunto si va a nombrar a su Jaina.”

El mensaje de texto que me hizo mirar dos veces

Una semana más tarde, María se puso en contacto con Ana a través de un mensaje de texto. Despues de unos días”Ana” respondió. En el texto, “Ana” dio las gracias a María por estar en el lugar correcto en el momento correcto.

También dijo que “no podía esperar a que su hija J-A-N-A naciera”.

María comprobó el texto de nuevo. ¿Estaba leyendo bien el nombre?

Ella me llamó para decirme.

No puedo explicar cómo me sentí. Pensé, “bueno, sí, ese es su nombre” ¡Wow, wow, wow!

Jana nació sana el 15 de febrero de 2016. María y yo esperamos poder conocerla y cumplir con ella, abrazarla y decirle a “Ana” esta historia.

Estoy muy agradecido y honrado de que el Señor me permitió tener esta experiencia. Estoy segura de que me dio esta experiencia sabiendo que se lo contaría a todo el  que lo escuche, y que voy a defender la adopción espiritual de los bebés nonatos. que esta oración funciona. Que esta oración salva vidas. Esta oración da una esperanza a las madres.

¿Te unes a mí para orar por un bebé nonato? El gran talento Meg Florkowski creó esta imprimible. Los animo a imprimirlo, colocar el nombre del bebé y colgarlo en la nevera. Me encantaría si comentas más abajo, si elegiste adoptar un niño o una niña? ¿Qué nombre elegiste?

 

#OrarMas

En enero publiqué un post acerca de la oración, como un servicio que podemos dar los católicos al prójimo y un acto de misericordia a realizar especialmente durante este año. Desde ese entonces he tratado de intensificar mis momentos de oración y buscar maneras de encontrar un ‘sistema’ para hacerlo. Aunque no lo crean, un recurso que me ha ayudado en esta misión ha sido el internet y las redes sociales.

Recientemente descubrí, gracias a una bloguera católica a quien vengo siguiendo hace algunos meses, la página Pray More Novenas, en la cual se realizan novenas virtuales y las oraciones son enviadas por email cada día del novenario. Esta misma bloguera y su esposo también realizaron un retiro virtual de cuaresma, el Pray More Retreat, en el cual compartían con aquellas personas que se registraban vídeos y ejercicios espirituales enfocados en la oración dirigidos tanto por sacerdotes como por laicos. Pude participar de este retiro virtual y les confieso que fue estupendo.

Otro recurso que me ha ayudado son las devociones diarias que recibo a través de los correos de Blessed is She, una página/ministerio/comunidad de mujeres católicas que reúne devociones escritas por decenas de blogueras de todo Estados Unidos. Cada día recibo por email las lecturas del día con una breve reflexión, escrita por una mujer como yo, con las mismas inquietudes y situaciones que pasamos muchas mujeres y madres católicas. Es ciertamente un gran bálsamo para el alma.

Todos estos servicios se han convertido para mi en fuentes de inspiración y deseo hacer proyectos similares en español. El ver cómo las redes sociales y las comunidades virtuales nos pueden ayudar a la oración y al encuentro con la Palabra es, sin lugar a dudas, algo que me motiva y me llama al servicio, pues como comunicadora de profesión, siento ese cosquilleo constante de contar historias, de compartir información, de no quedarme con los  tesoros que aprendo, ¿y qué mayor tesoro que el evangelio?

Uno de los proyectos que ya inicié es el grupo de Facebook #OrarMas/Novenas Virtuales, en el cual postearé novenas periódicamente. Además quiero iniciar otros proyectos en redes sociales como comunidades o grupos de oración virtual, rosarios virtuales, y quien sabe si hasta retiros por internet en español. Todo lo dejo en manos del Espíritu Santo, que me dirá qué hacer y cómo continuar este ministerio, si es Su voluntad.

Estamos en Pascua, periodo del año en que se nos pide anunciar el evangelio o la buena nueva con mayor intensidad: en las plazas, en las calles y, también, por qué no, las redes sociales y los medios de comunicación.

Me inspiro en las palabras de la recientemente fallecida Madre Angélica, fundadora de la cadena de televisión católica Eternal Word Television Network (EWTN), quien se inspiró en la realidad de un pequeño estudio de televisión de una emisora protestante y dijo “no se necesita tanto para llegar a las masas”. Y hoy en día, ¡menos!

¿Cuántos se apuntan conmigo en esta caótica misión? ¡Ánimo!

 

 

 

 

Regalos del cielo

Quiero compartir este testimonio como acción de gracias: ¡Dios nos se cansa de sorprendernos ni de amarnos, de eso no tengo duda!

Como escribí hace algunos días, recientemente recibí una noticia que me hizo ‘sentarme en la barca con Pedro’ a dudar del Jesús que camina sobre las aguas. En ese momento le pedí a Dios un plan de oración para redoblar mi confianza en Él, y ciertamente no me ha fallado.

Sucede que desde la semana pasada no solo me ha permitido participar diariamente de la eucaristía, presididas por curas diferentes cada día, lo que ha añadido mucha riqueza gracias a los estilos de prédica de cada uno de estos siervos de Dios. Sino también me ha regalado experiencias de oración maravillosas, como coronillas a la Divina Misericordia, rezos del Via Crucis, adoración eucarística y, tan recientemente como hoy, un cenáculo a la Divina Misericordia. En cada una de estas experiencias se me ha regalado alguna palabra que me confirma que no he de temer, que el Señor está conmigo y que Su misericordia es infinita. A esto se suman lecturas escogidas al azar que han dado perfectamente en el clavo.

También recibí buenas noticias de la posición en la que se encuentra mi bebé, lista para el alumbramiento, que ha de suceder en pocas semanas, si así Dios lo permite. Y además, hoy me invitaron a participar de un directorio de blogs escritos por madres católicas, en el cual Católica Caótica será reseñado en la categoría de blogs en español.

¡Que muchos regalos me llegan de cielo!

Y por eso los comparto con ustedes, mis queridos caóticos, porque así como oramos, así como pedimos a Dios que nos ayude, que nos consuele, que esté a nuestro lado, así mismo debemos agradecer las oraciones contestadas, debemos recibir estos regalos del cielo con el máximo agradecimiento y dar testimonio de cómo el Señor obra en nuestras vidas.

Con esto quiero confirmarles que al que pide se le dará, el que busque encontrará y al que llame se le abrirá.

¿Qué oración te ha contestado el Señor recientemente? Comparte tu testimonio y  juntos demos fe del amor de Dios, que no se cansa de complacernos.