Hipster católica

Hace casi un año cambié la descripción en mis cuentas personales de redes sociales para auto denominarme ‘hipster católica’. Lo hice después de leer un artículo en la página Aleteia, en el cual explicaban que los ‘hipsters’ son conocidos por abrazar ideas y creencias contra culturales, simplemente porque es irónico o ‘cool’; y que un ‘hipster’ católico es aquel que abraza plenamente su fe católica y trabaja arduamente para compartir la Buena Nueva acerca de Jesús y su Iglesia. ¿Y no es eso lo más contra cultural que puede hacerse hoy en día? Yo creo que si.

Nadar contra de la corriente, vivir en rebeldía y llevar la contraria siempre han sido mis más grandes obsesiones. Y si voy a ser rebelde, qué mejor que hacerlo por Cristo y por mi fe católica. ¡Es una buena causa para mi rebeldía!

Parte de esa actitud ‘hipsteriana’ es tratar de vivir el catolicismo como un estilo de vida, no como una lista de cotejo que reviso cada domingo, o  en Semana Santa y Navidad. Llamados como estamos a  ‘vivir en el mundo sin ser del mundo’ he decidido tratar de dar la milla extra por vivir la fe y que se me note (aunque cuesta hacerlo). Aunque no se si lo estoy haciendo bien, y ciertamente me falta mucho en este camino de ‘hipster’ católica, les comparto algunos de los cambios que he hecho en mi vida para ir en contra del mundo:

  1. Rezo el rosario todos los días: durante mi tercer embarazo tomé la costumbre de rezar el rosario cada noche. Al principio lo hacía para quedarme dormida. Ahora lo hago por gusto, porque necesito hacerlo, porque me hace entrar en sintonía con mi Madre del Cielo y pedir su intercesión. Cargo un rosario en mi cartera todo el tiempo, junto a algunas estampillas de mi santos favoritos. Lo llamo mi kit de productividad.
  2. Visto de forma modesta: evito los escotes y cualquier otra forma de vestir que pueda llamar la atención. Por lo general me abotono las camisas hasta arriba del todo….pero la verdad es que eso se ve cool, muy cool. Y bueno, al menos no soy motivo de escándalo.
  3. Mantengo este blog y publico contenidos religiosos en mis redes sociales: ‘id y anunciad’, ¿no? Pues allá vamos, a comunicar la Buena Nueva, tratando de dar testimonio del amor de Dios. Y créanme, me he ganado unos cuantos ‘unfollow’ por ello.
  4. Uso velo: esta es reciente y solo lo he usado tres veces, pero he adoptado la tradición de cubrirme la cabeza ante Cristo Sacramentado, por respeto y como hacen muchas mujeres de otras tradiciones religiosas. Era algo que hacían algunas señoras de la parroquia a la que asistía en mi país, y me sentí llamada a hacerlo.
  5. Ir a misa entre semana: estoy retomando, poco a poco, la costumbre de ir a misa en días de semana. Es un gran reto encontrar el tiempo para hacerlo, pero cuando lo logro siento que estoy haciendo mi parte, porque Dios no se ocupa de mi solo los domingos, sino todos los días.

Que conste: ¡soy súper pecadora y súper imperfecta! Y puede que lo que estoy escribiendo suene pedante y parezca que me estoy adulando (ahí está, pecado de soberbia)….Pero nada que ver, solo estoy tratando de ‘dar testimonio’, manifestando cómo quiero vivir mi vida de fe ‘fuera del closet’, en un mundo que me pide aceptar a todo el mundo pero no me acepta por mi fe, por mi estilo de vida, por creer en Dios, por seguir los mandatos de la Iglesia, por pedir la intercesión de los Santos, por confiar en la providencia, por estar abierta a la vida,  por tratar de amar al que me hace daño (esta es dura pero es lo que intento)….en fin, un mundo que se ríe de mi y de mi fe.

¿Ser cool siendo anti cool? Si, de eso se trata. ¡Que no me falte el ánimo!

‘Hacks’ para católicos caóticos

Si digo que cada mañana cuando despierto lo primero que hago es dar gracias a Dios por un nuevo día, estaría mintiendo de manera monumental. Lo primero que hago es agarrar mi celular, revisar qué hora es y leer las notificaciones de WhatsApp o Facebook. A veces me detengo a revisar mis correos y después salgo corriendo de la cama a atender a mis hijas. Así transcurre mi mañana, y quizás la primera oración del día no llega hasta el desayuno.

A pesar de esto siempre he tenido la intención de darle gracias a Dios tan pronto abro mis ojos. Leía recientemente que Santa Gema, de quien escribí hace poco, lo primero que hacía al despertar era decir ‘te amo Jesús’. Algo tan sencillo pero tan poderoso: una afirmación de amor a quien es amor.

Y a partir de esa búsqueda y en ánimos de fortalecer mi vida de oración y tener una vida espiritual más disciplinada, les comparto estos ‘hacks’ o atajos para hacer más fácil la tarea de orar con frecuencia:

  1. Alarma con canciones espirituales: actualmente la alarma de mi celular es la canción ‘Harbor’ de Brother Isaiah. Esto me ayuda a despertar con un mensaje de alabanza y a tener esa canción presente todo el día en mi cabeza.
  2. Recordatorio en el celular: me he puesto como ‘tarea’ cada día rezar la oración de ofrenda matutina al Sagrado Corazón de Jesús, la trato de rezar a diario para entregar las acciones y sufrimientos del día. A las 6:00am aparece la notificación en mi celular como un recordatorio de la tarea. Aquí les va la oración: “OH JESÚS, a través del Inmaculado Corazón de María, Te ofrezco mis oraciones, obras, júbilos y sufrimientos de este día para todas las intenciones de tu Sagrado Corazón, en unión con el Santo Sacrificio de la Misa por todo el mundo, para la salvación de almas, la reparación de mis pecados y del mundo entero, la re unificación de todos los Cristianos, las intenciones del Santo Padre para este mes y para mis intenciones especiales (mencione sus intenciones). Amén”
  3. Escuchar emisoras católicas mientras manejo a la oficina: trato de sintonizar Radio María tan pronto enciendo el auto. Al menos así puedo escuchar noticias de la Iglesia o rezar con ellos el rosario, el cual siempre rezan en horas determinadas.
  4.  Contraseña especial en mi computadora: hace poco cuando pedí la contraseña de WiFi en la oficina de unos abogados, me sorprendí mucho cuando me dijeron que era Virgenmaria1. Esto me inspiró a pensar en contraseñas ‘espirituales’ para mis aparatos y cuentas protegidas. De esta forma al escribir la contraseña puedo detenerme a dar gracias a Dios por el trabajo y por la vida.
  5. Apps con notificaciones: en este artículo que escribí hace casi un año, detallo algunas aplicaciones móviles y páginas de Internet que sirven como herramientas de oración. Una de esas aplicaciones es la de la Coronilla de la Divina Misericordia, que me notifica diariamente a las 3:00pm que es hora de rezar.

Mi vida espiritual no es para nada perfecta, y está lejos de serla, pero recurrir a estos hacks me ayuda a tratar de ser más disciplinada.

Dios sembró en mi la semilla de amarle, pero esa semilla debe ser cultivada con oración, y estos hacks son como regaderas que me ayudan a dispersar el agua y dejarla caer sobre esa semilla, para que crezca. Ojalá algún día pueda cosechar los frutos de esa oración y no depender de estos atajos para acordarme de rezar. Espero que eventualmente la oración nazca de forma natural y espontanea, pero en lo que Dios permite que eso suceda me aliaré con mi teléfono.

Enfrentando el desierto

Estoy a punto de terminar de leer el libro “Trusting God with Saint Therese“, el cual narra varias etapas de la vida de la santa francesa y cómo fue su pequeño camino de fe y confianza en Dios. También narra cómo Santa Teresita, doctora de la Iglesia e hija de santos, enfrentó momentos de aspereza espiritual y dificultad en la oración…como todos nosotros.

Dice Santa Teresita que durante años, ¡años!, sufrió el desierto espiritual. El mismo inició poco después de que anunciara su entrada al Carmelo, luego justo antes de entrar al noviciado y -el más fuerte de todos-, durante los meses previos a su muerte. No obstante, Santa Teresita utilizó este ‘silencio de Dios’ como una ofrenda de sufrimiento por la salvación de las almas. Lo vio como una herramienta que le daba Dios para su santidad.

¡Qué nivel de fe y confianza en Dios! ¡Que alma tan grande habitaba el cuerpo de esa pequeña! ¡Cuánta gracia derramó Dios sobre esa niña! Ciertamente es una #SantaInspiración…

Pero enfrentar los desiertos no es fácil, sobretodo cuando nuestra fe no es, ni por cerca, madura como la de Santa Teresita. Entonces, ¿qué podemos aprender de ella para ‘darle la vuelta’ al desierto espiritual? Una forma es adoptando su ‘pequeño camino de fe’, el cual consiste en ver y aceptar nuestra pequeñez; vernos como niños ante Dios y saber que Él nos ama tal y como somos.

Santa Teresa dice que en muchas ocasiones se quedaba dormida durante la oración, pero que esto no le preocupaba porque a los padres le da felicidad ver a sus hijos dormidos, y que los aman tanto dormidos como despiertos. Ella sabía que Dios la amaba, a pesar de su incapacidad para mantenerse despierta durante la oración. Decía además que los doctores duermen a sus pacientes cuando los operan, por ende sabía que Dios obraba en ella mientras dormía. Que simple….pero profundo a la vez, ¿no les parece?

Y es que cuando se entra al desierto, cuando no sentimos el calor de Dios ni su cercanía, es cuando más tenemos que simplificar nuestra vida de fe: hacernos pequeñitos como niños y ‘descansar’ totalmente en el regazo de Dios y su Madre. Sin complicarnos, sin buscar los por qué de nuestra aspereza, sin excavar el pasado con sus pecados y sus historias tristes. Para enfrentar el desierto hay que decir como Bartimeo, “Jesús, hijo de David, ten piedad de mi”, y dejar que Él actúe…y si no actúa saber que está ‘operando’ en nuestra alma anestesiada.

Hay que tener misericordia con nosotros mismos, como Dios la tiene para con toda la humanidad. Saber que Su amor sobrepasa nuestro entendimiento y que Él sabe que lo amamos aún en el silencio de nuestras almas. En tranquilidad y en oración.
Sólo Dios basta.

 

#OrarMas

En enero publiqué un post acerca de la oración, como un servicio que podemos dar los católicos al prójimo y un acto de misericordia a realizar especialmente durante este año. Desde ese entonces he tratado de intensificar mis momentos de oración y buscar maneras de encontrar un ‘sistema’ para hacerlo. Aunque no lo crean, un recurso que me ha ayudado en esta misión ha sido el internet y las redes sociales.

Recientemente descubrí, gracias a una bloguera católica a quien vengo siguiendo hace algunos meses, la página Pray More Novenas, en la cual se realizan novenas virtuales y las oraciones son enviadas por email cada día del novenario. Esta misma bloguera y su esposo también realizaron un retiro virtual de cuaresma, el Pray More Retreat, en el cual compartían con aquellas personas que se registraban vídeos y ejercicios espirituales enfocados en la oración dirigidos tanto por sacerdotes como por laicos. Pude participar de este retiro virtual y les confieso que fue estupendo.

Otro recurso que me ha ayudado son las devociones diarias que recibo a través de los correos de Blessed is She, una página/ministerio/comunidad de mujeres católicas que reúne devociones escritas por decenas de blogueras de todo Estados Unidos. Cada día recibo por email las lecturas del día con una breve reflexión, escrita por una mujer como yo, con las mismas inquietudes y situaciones que pasamos muchas mujeres y madres católicas. Es ciertamente un gran bálsamo para el alma.

Todos estos servicios se han convertido para mi en fuentes de inspiración y deseo hacer proyectos similares en español. El ver cómo las redes sociales y las comunidades virtuales nos pueden ayudar a la oración y al encuentro con la Palabra es, sin lugar a dudas, algo que me motiva y me llama al servicio, pues como comunicadora de profesión, siento ese cosquilleo constante de contar historias, de compartir información, de no quedarme con los  tesoros que aprendo, ¿y qué mayor tesoro que el evangelio?

Uno de los proyectos que ya inicié es el grupo de Facebook #OrarMas/Novenas Virtuales, en el cual postearé novenas periódicamente. Además quiero iniciar otros proyectos en redes sociales como comunidades o grupos de oración virtual, rosarios virtuales, y quien sabe si hasta retiros por internet en español. Todo lo dejo en manos del Espíritu Santo, que me dirá qué hacer y cómo continuar este ministerio, si es Su voluntad.

Estamos en Pascua, periodo del año en que se nos pide anunciar el evangelio o la buena nueva con mayor intensidad: en las plazas, en las calles y, también, por qué no, las redes sociales y los medios de comunicación.

Me inspiro en las palabras de la recientemente fallecida Madre Angélica, fundadora de la cadena de televisión católica Eternal Word Television Network (EWTN), quien se inspiró en la realidad de un pequeño estudio de televisión de una emisora protestante y dijo “no se necesita tanto para llegar a las masas”. Y hoy en día, ¡menos!

¿Cuántos se apuntan conmigo en esta caótica misión? ¡Ánimo!

 

 

 

 

Carnaval o ‘abandonar la carne’

Este fin de semana, como todos los años previo a la Cuaresma, se celebran los famosos carnavales en decenas de ciudades alrededor del mundo. Como soy caribeña, el carnaval es algo muy cercano a mi cultura y es uno de los temas que más fascinación me provoca, principalmente por su lugar en la historia de la evangelización de las Américas. Durante los tiempos de la colonia, los carnavales eran, en muchas islas del Caribe, los únicos días libres que se le concedían a los esclavos y por ello los nuestros son una mezcla de tradiciones africanas e indígenas, abarrotadas de color, baile y música. Interesante, ¿no?

Según su etimología, la palabra carnaval significa ‘abandonar la carne’, y ese es precisamente el proceso que se da durante los días previos al inicio de la cuaresma. Para la mayoría de la gente, estos son días de desenfreno, en donde la fiesta, el alcohol y los placeres de la carne toman protagonismo. Pero, ¿debe ser esta la actitud ‘carnavalesca’ del cristiano? ¿Cómo debe ser este ‘carnaval’ para nosotros, los que tratamos de vivir de cara al evangelio? ¿Cómo debemos ‘abandonar la carne’  previo al miércoles de ceniza y a los 40 días de penitencia que se avecinan?

Para mi, estos días, especialmente este año, se han convertido en días de reflexión, de  pensar cómo aprovechar mejor mi cuaresma para abandonar mi lado carnal y que mi lado espiritual pueda florecer. He estado pensando qué cosas tengo que dejar a un lado, qué cosas tengo que cambiar, cómo puedo abandonar las cosas que no me permiten acercarme a Dios.

En esa reflexión y búsqueda me topé con un artículo que sugería pedirle directamente al Espíritu Santo que nos guíe en el descubrimiento de esas cosas que debemos cambiar. Y eso hace todo el sentido del mundo, ¿no? ¿Quién mejor que el Espíritu Santo para orientarnos y darnos luz de cómo ser mejores cristianos? Y, ¿cómo se logra esto? Pues a través de la oración, de pedirle al Espíritu que nos hable. A pedírselo con fe….y a obedecer. Y para muchos esto ya sea un gran sacrificio: orar y obedecer.

Podemos dejar de comer chocolate, de tomar alcohol o ‘sacrificarnos’ comiendo solo deliciosos pescados y mariscos los viernes de cuaresma, pero dejar que el Espíritu Santo nos hable y obedecerlo nos ayudará a entrar en mayor comunión con Dios. Por eso, al menos por mi lado, dejaré que el Espíritu Santo me diga qué sacrificios hacer para elevar mi espíritu, qué cosas debo cambiar de mi, de qué cosas debo arrepentirme y qué pecados me faltan por confesar. Y sé que me lo dirá, si oro, si leo la Palabra, si rezo el rosario….¡si le dedico tiempo a escucharlo de forma activa y consciente!

Y eso es lo que la Iglesia nos sugiere: arrepentimiento y confesión, luchar por cambiar, sacrificios y oración.

Vivamos este ‘carnaval cristiano’ reflexionando sobre estas cosas; preparemos nuestro corazón para entrar en contacto directo con el Espíritu Santo y digámosle ‘adiós’ a la carne centrándonos en el espíritu que queremos elevar al Padre.

¿Les parece? Además, así la resaca será menos dura….

PS. Aquí les dejo algunos recursos para iniciar o reanimar una vida de oración, tanto en inglés como en español.

El cristiano y la oración, ACI Prensa

Six Steps to a Deeper Prayer Life, Blessed is She  

15 consejos para recobrar la vida de oración cuando decae, Foros de la Virgen

Learning how to pray, Beginning Catholic