Permanecer en Él

Este fin de semana estuve en un retiro de blogueros católicos en el monasterio trapense Mt. Saint Mary’s en Wrentham, Massachusetts. Éramos más de una docena de escritores  y marketers católicos con proyectos en línea dedicados a dar a conocer la fe a través de las redes sociales y demás espacios en Internet. Los proyectos representados incluían blogs de mujeres católicas, de madres que hacen escuela en casa o home schooling, podcasts con enfoque católico y hasta un sitio de citas para católicos solteros en busca de pareja. Fue una experiencia maravillosa, pero -específicamente para mí- de mucha reflexión y gratitud. Y que bien, pues de eso se tratan los retiros, ¿no? De apartarnos y reflexionar.
En la vida no hay casualidades, estoy convencida de ello. Y este fin de semana vino a confirmarme eso en lo que creo con tanta firmeza: definitivamente no hay casualidades. Les cuento por qué.

¿Cómo me enteré del retiro?

Una mañana, tras haber llegado 15 minutos temprano a una reunión, decidí sacar mi celular y revisar mi muro de Facebook. Revisándolo me topé con el LIVE de la organizadora del retiro quien es una bloguera católica pro vida con quien he colaborado en el pasado, y me detuve a verlo. Agarré la transmisión a la mitad, pero lo que hablaba sonaba muy interesante. Aparentemente había organizado un retiro de blogueros católicos. A través de los comentarios le pedí más información y me contó todos los detalles: un retiro en el monasterio trapense de Mt. Saint Mary’s en Wrentham, Massachusetts. Me quedé de una pieza pues sabía que en las cosas de Dios no hay casualidades.

Sucede que hace más de 15 años exploré la posibilidad de una vocación a la vida religiosa en un monasterio trapense fundado, precisamente, por las hermanas de Mt. Saint Mary’s. Providencialmente, el retiro coincidía con la fiesta de Santa Gianna, patrona de las madres católicas -y a quien le tengo una gran devoción como recordarán por este artículo-, y día de cumpleaños de mi hija menor. Sabía que la organizadora también le tiene una gran devoción a Santa Gianna y cree firmemente que la santa italiana intervino en la sanación de su hijo hace casi cinco años.

Dios teje la historia

Pues bien, una vez en el retiro muchas de mis preguntas de cómo debía continuar este proyecto de Católica Caótica fueron contestadas. Igualmente, hice conexiones con muchos blogueros de Estados Unidos, donde la Iglesia Católica cuenta con un gran caudal de recursos para la nueva evangelización: desde podcasts, blogs, retiros on y offline, conferencias, currículos para hacer escuela en casa, etc. Exploramos la posibilidad de traducir muchos de esos recursos al español o de hasta iniciar proyectos para Latinoamérica con la única otra bloguera hispana del grupo. Fue una experiencia hermosísima, por la que siempre le estaré agradecida al Señor.

Lo más importante

El retiro culminó con la santa misa el domingo, y me impactó enormemente como el evangelio selló toda esta experiencia. Era el evangelio del viñador que dice que Jesús es la verdadera vid y el Padre el viñador, quien corta los sarmientos que no dan frutos, pero que poda a los que dan para que den aún más fruto. También dice el Señor en dicho evangelio: ‘’permanezcan en mi para que den fruto’’. Y esa línea me llegó al corazón como ninguna otra.

Yo no siempre he permanecido en Él; me he descarrilado muchas veces. Lo he ignorado, desobedecido y rechazado tantas y tantas veces, pero Él siempre me ha buscado porque quiere que dé fruto, quiere podarme para que pueda servirle.

Luego de la experiencia que viví hace más de 15 años, explorando mi vocación religiosa, me alejé por completo de la Iglesia y me sumergí en el mundo, haciendo las cosas a mi manera, olvidándome por completo de Dios. Pero Él me hizo regresar y si lo hizo es para que dé fruto. Por eso me poda y me cuida tanto con todos estos regalos que no son coincidencias. Por eso me llevó de nuevo a un monasterio trapense, esta vez en otra realidad, pero siempre para hablarme con amor y claridad.

Espero que este memorial se selle en mi corazón y que pueda servirle a Él sirviéndole a ustedes que me leen, con toda humildad, con mi testimonio, para que también ustedes crean, permanezcan el Él y puedan dar fruto.

Ah, ¿y les dije que las monjas hacen chocolates deliciosos? Échenle un vistazo.

 

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