Los vestidos de María

Si hay alguien que sabe ‘vestir para la ocasión’ esa es María, la Santísima Virgen. ¡Cuántos vestidos le he conocido! ¡Cuántas veces ha intervenido por mí la Madre del Cielo luciendo su gran variedad de trajes!

Hace unos días hacía memoria de todos mis momentos ‘marianos’; todas aquellas veces que la Madre del Cielo ha formado parte de mi vida a través de sus diferentes advocaciones. Hoy les hago un recuento con algunas anécdotas:

  1. Virgen de Lourdes: cuando era muy niña mi abuela paterna visitó el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, de donde trajo agua de la gruta. Recuerdo el frasco, en forma de la Inmaculada, al cual mi hermano llamaba ‘el perfume de la Virgen’.
  2. Virgen del Rocío: mi familia pertenecía a una asociación de emigrantes andaluces y durante algunos años celebramos la Romería del Rocío. Recuerdo con mucho cariño la Salve Rociera, y con la devoción con la que era cantada durante la romería.
  3. La Macarena: como mi padre es sevillano, la Virgen Macarena es muy cercana a nuestro corazón. Cada año, en semana santa, veíamos la transmisión de las procesiones y la más conmovedora para mi siempre fue la de la Macarena, la madrugada del viernes santo.
  4. Virgen de Fátima: en 2002 tuve la oportunidad de visitar el Santuario de Nuestra Señora de Fátima en Portugal. Ahí celebramos misa y leí una de las lecturas. Me hizo revivir las escenas de aquella película que vi decenas y decenas de veces: ‘El milagro de Nuestra Señora de Fátima’, un filme de 1952 que solían pasar en semana santa por la tele en mi país.
  5. Nuestra Señora de Guadalupe: en 2010 tuve la oportunidad de visitar -con mi hoy esposo- el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en México. Para aquella época no éramos católicos practicantes, pero siento que la Virgen nos hizo ir allí para llevarnos a su hijo. Además, cuando estudié en Madrid, viví en un Colegio Mayor que lleva su nombre. Hoy día pertenezco a una parroquia dedicada a la Emperatriz de las Américas. La morenita ha sido insistente conmigo.
  6. Virgen de la Dulce Espera: durante el embarazo de mi segunda hija compré una imagen de la Virgen de la Dulce Espera, que muestra a María embarazada. Muchas iglesias colocan esta imagen junto a la corona de adviento durante dicho tiempo litúrgico. Hoy mi imagen de la Dulce Espera se encuentra peregrinando en casas de parejas que piden intercesión a la Virgen para que les sea concedido el don de ser padres.
  7. Virgen de la Providencia: La Virgen de la Providencia es la patrona de mi país y es la imagen mariana que hoy decora mi casa. Siempre que veo al pequeño niño Jesús descansando en el regazo de María recuerdo que ‘Dios provee’ y nada tengo que temer.

Independientemente el vestido que luzca, la Santísima Virgen siempre viene a recordarnos lo que le dijo a los camareros de Caná: ‘Hagan lo que Él les diga’. También viene a pedirnos oración y a ofrecer la suya ante su Hijo.

Como leí en un artículo de Aleteia: ‘Solo una persona se atrevería a darle órdenes a Cristo…’, y esa es María.

¡Viva la Madre de Dios! ¡Viva la Reina del Cielo!

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