Cultivar la amistad

Decía Santa Catalina de Siena, una de mis santas amigas favoritas, que ‘’la amistad que tiene su fuente en Dios no se extingue nunca’’. Últimamente he estado pensado mucho acerca de la importancia de la amistad, de la comunidad, del contacto humano, el intercambio de ideas y el apoyo mutuo. He estado pensando en las amistades que comparten conmigo la fe; en mis ‘sidekicks’ en el camino de la oración y el amor a Dios. Tanto así que una de mis resoluciones para este año es identificar y cultivar mis amistades de fe.

Tan pronto tuve este pensamiento y esta ‘resolución’, Dios me hizo recordar las personas que me acompañan en el camino. Gracias a Dios cuento con un puñado de amigos y compañeros de fe, pero tengo que admitir que he fallado en cultivar mi relación con ellos. Los quehaceres del día a día, el estrés, los compromisos y -para que negarlo- la pereza y la resistencia a dar ese primer paso, a hacer esa llamada, a invitar a un café, me han robado esos momentos de amistad, me han robado la oportunidad de cultivar esas amistades.

Y la soberbia, ¡ah la soberbia! Me ha robado tantas oportunidades de hacer y cultivar amistades…. ¡Que va! Tengo que admitirlo.

No obstante, veo la abundancia de los regalos de Dios y cuántos amigos en la fe ha querido regalarme. Hace un par de años, por ejemplo, retomé mi relación de amistad y apoyo en la fe con una ex compañera de trabajo y ex compañera de universidad de mi esposo. Nuestra amistad revivió gracias a su bebe en el cielo ha crecido al punto que hoy es la madrina de mi tercera hija. Igualmente, cuando inicié mi camino como emprendedora Dios puso en mi trayecto a una ‘coach’ de emprendimiento que siempre me recordó la importancia de poner a Dios en el centro de mi proceso, en el centro de mi vida profesional. Tenerla a ella en mi ‘esquina’ ha sido una bendición, pues siempre me recuerda el poder de la providencia de Dios. Más recientemente he podido colaborar con otro colega de trabajo que también comparte la fe en Cristo y con quien me gustaría seguir cultivando una amistad basada en el amor a Dios.

A esto se suman las comunidades online que he podido encontrar y a las que puedo acudir para apoyo, oración, agradecimiento y experiencias. Hace algunos años descubrí Blessed Is She, un ministerio para mujeres católica. A través de sus espacios en redes sociales, sus talleres online y sus devociones diarias he podido alimentar mi fe y crear lazos con otras mujeres. Esto también lo he hallado en otros grupos en Facebook para mujeres y madres católicas.

Y buscando citas de santos acerca de la amistad, me topé con estas maravillosas palabras de San Francisco de Sales: “En el mundo es necesario que quienes se dedican a la práctica de la virtud se unan con una santa amistad, para exhortarse mutuamente y mantenerse en estos santos ejercicios”.  ¡Cuán cierto! Necesito esas santas amistades, a ese ejercito de personas que quieran vivir la fe y con quienes pueda perseverar. Personas que me ayuden en la misión de comunicarle al mundo que Dios es cool y que es cool vivir de cara al evangelio. Dios permita que pueda cultivar lo que realmente importa en este nuevo año, que pueda abonar y hacer crecer la semilla de la amistad que tan claramente ha estado sembrando en mi vida. Ojalá pueda ponerme de rodillas en esa tierra fértil que me ha regalado y recoger los sabrosos frutos de la amistad basada en el amor a Dios. ¡Es hora de abonar!

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