Vivir el adviento

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Este domingo iniciamos el periodo de adviento o espera a la Navidad. Son cuatro semanas en las cuales nos preparamos para la llegada del niño Jesús.

Debo confesar que en años anteriores no he vivido con tanta intensidad el periodo de adviento, pero este año me hace mucha ilusión utilizar estas semanas de reflexión para celebrar esta época en familia y transmitirle a nuestras hijas la importancia y belleza de este tiempo.

He estado buscando ideas que podamos hacer con ellas durante este época. Para mi sorpresa he encontrado símbolos y proyectos que desconocía, como el Árbol de Jesé, una tradición ligada a la genealogía de Jesús y que narra la historia de la Biblia desde la creación hasta el nacimiento del niño Dios.

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El Árbol de Jesé se puede hacer decorando el tradicional árbol de Navidad con ornamentos que simbolicen la genealogía de Jesús o haciendo un árbol de cartulina o papel de construcción. También se puede hacer con ramas secas en donde se pueden colgar los ornamentos. Para más información e ideas acerca del árbol de Jesé pueden visitar este enlace, en donde encontré mucha inspiración para nuestro proyecto.

Otra tradición de este época es la Corona de Adviento, la cual simboliza el transcurso de las cuatro semanas previas a la Navidad. Consiste de tres velas moradas y una vela rosada. Cada domingo se enciende una vela. Las primeras dos semanas se encienden velas moradas, la tercera semana se enciende una vela rosada -que simboliza la alegría de saber que pronto llegará el redentor-, y se termina nuevamente con una vela morada el cuarto domingo de Adviento.

Más información acerca de la tradicional corona de Adviento aquí.

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Durante el Adviento se celebran varias fiestas marianas, entre ellas la fiesta de la Inmaculada Concepción, el día 8 de diciembre, y la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe el día 12 del mismo mes. Ambas están ligadas al milagro de la vida en María y la encarnación del niño Jesús.

topicOtra advocación mariana de esta época es la Virgen de la Dulce Espera o Nuestra Señora del Adviento, imagen que muestra a María embarazada del Niño Jesús. Con esta advocación se reconoce a María como protectora de las madres embarazadas, de los padres que desean tener un hijo y de los que anhelan adoptar un niño. A la Virgen se le pide la protección, consejo, sabiduría y capacidad de orar y tener fe para enfrentar el gran desafío de ser padres.

Muchas familias e iglesias colocan una imagen de la Virgen de la Dulce Espera al lado de la Corona de Adviento, simbolizando la espera de la Navidad con María.

Por último, les comparto este vídeo que explica en solo dos minutos de qué se trata este tiempo.

Que tengan una dulce espera hasta la Navidad.

‘Hacks’ para católicos caóticos

Si digo que cada mañana cuando despierto lo primero que hago es dar gracias a Dios por un nuevo día, estaría mintiendo de manera monumental. Lo primero que hago es agarrar mi celular, revisar qué hora es y leer las notificaciones de WhatsApp o Facebook. A veces me detengo a revisar mis correos y después salgo corriendo de la cama a atender a mis hijas. Así transcurre mi mañana, y quizás la primera oración del día no llega hasta el desayuno.

A pesar de esto siempre he tenido la intención de darle gracias a Dios tan pronto abro mis ojos. Leía recientemente que Santa Gema, de quien escribí hace poco, lo primero que hacía al despertar era decir ‘te amo Jesús’. Algo tan sencillo pero tan poderoso: una afirmación de amor a quien es amor.

Y a partir de esa búsqueda y en ánimos de fortalecer mi vida de oración y tener una vida espiritual más disciplinada, les comparto estos ‘hacks’ o atajos para hacer más fácil la tarea de orar con frecuencia:

  1. Alarma con canciones espirituales: actualmente la alarma de mi celular es la canción ‘Harbor’ de Brother Isaiah. Esto me ayuda a despertar con un mensaje de alabanza y a tener esa canción presente todo el día en mi cabeza.
  2. Recordatorio en el celular: me he puesto como ‘tarea’ cada día rezar la oración de ofrenda matutina al Sagrado Corazón de Jesús, la trato de rezar a diario para entregar las acciones y sufrimientos del día. A las 6:00am aparece la notificación en mi celular como un recordatorio de la tarea. Aquí les va la oración: “OH JESÚS, a través del Inmaculado Corazón de María, Te ofrezco mis oraciones, obras, júbilos y sufrimientos de este día para todas las intenciones de tu Sagrado Corazón, en unión con el Santo Sacrificio de la Misa por todo el mundo, para la salvación de almas, la reparación de mis pecados y del mundo entero, la re unificación de todos los Cristianos, las intenciones del Santo Padre para este mes y para mis intenciones especiales (mencione sus intenciones). Amén”
  3. Escuchar emisoras católicas mientras manejo a la oficina: trato de sintonizar Radio María tan pronto enciendo el auto. Al menos así puedo escuchar noticias de la Iglesia o rezar con ellos el rosario, el cual siempre rezan en horas determinadas.
  4.  Contraseña especial en mi computadora: hace poco cuando pedí la contraseña de WiFi en la oficina de unos abogados, me sorprendí mucho cuando me dijeron que era Virgenmaria1. Esto me inspiró a pensar en contraseñas ‘espirituales’ para mis aparatos y cuentas protegidas. De esta forma al escribir la contraseña puedo detenerme a dar gracias a Dios por el trabajo y por la vida.
  5. Apps con notificaciones: en este artículo que escribí hace casi un año, detallo algunas aplicaciones móviles y páginas de Internet que sirven como herramientas de oración. Una de esas aplicaciones es la de la Coronilla de la Divina Misericordia, que me notifica diariamente a las 3:00pm que es hora de rezar.

Mi vida espiritual no es para nada perfecta, y está lejos de serla, pero recurrir a estos hacks me ayuda a tratar de ser más disciplinada.

Dios sembró en mi la semilla de amarle, pero esa semilla debe ser cultivada con oración, y estos hacks son como regaderas que me ayudan a dispersar el agua y dejarla caer sobre esa semilla, para que crezca. Ojalá algún día pueda cosechar los frutos de esa oración y no depender de estos atajos para acordarme de rezar. Espero que eventualmente la oración nazca de forma natural y espontanea, pero en lo que Dios permite que eso suceda me aliaré con mi teléfono.

Santa Gema y los paracaidistas

Hace veinte años practico el deporte del paracaidismo, gracias a la invitación que me extendió muy casualmente un amigo un 23 agosto de 1996. Desde que hice mi primer salto quedé enganchada y, a la fecha, he saltado más de 500 veces en cuatro países diferentes. He saltado de aviones, helicópteros y hasta globos de aire caliente. El deporte del paracaidismo me ha regalado muchas experiencias hermosas, muchos amigos entrañables y muchas lecciones de fe. Fue gracias al paracaidismo que conocí a mi marido y que conseguí un trabajo que marcó mi vida. Amo ese deporte y si Dios me lo permite, lo continuaré practicando mientras pueda.

Pues bien, este año me enteré que la patrona de los paracaidistas es Santa Gema Galgani, la santa pasionista italiana que vivió en carne propia las estigmas de Cristo. Sucede que su canonización se dio poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, y monjas pasionistas en Tarquinia, Italia, encargadas de confeccionar la ropa de los paracaidistas que intervendrían en la guerra, bordaron imágenes y reliquias de la Santa en los uniformes de los soldados pidiendo su santa protección. Poco después el patronato fue oficialmente pedido en Roma permitiendo que los paracaidistas acudieran a la intercesión de la joven pasionista y de la Virgen de Loreto, patrona de lo aviadores.

Como no hay casualidades, y Dios marca la historia de cada uno de manera especial, la iglesia donde me bautizaron e hice mi primera comunión tiene por patrona a Santa Gema Galgani. O sea, mi relación con la Santa se remonta a mi niñez más temprana, al momento mismo de mi iniciación como cristiana, a la hora exacta en la que recibí el cuerpo y sangre de Cristo por vez primera. Fascinante, ¿no?

Dios escribe en nuestras historias detalles maravillosos, como este, que nosotros insistimos en llamar ‘casualidades’, ‘coincidencias’ o ‘cosas del destino’. Son instantes y ocasiones que marcan nuestra memoria y nuestras vidas, y no sabemos por qué. Y es que Dios permite memoriales para indicarnos datos de nuestra misión, detalles de nuestra historia, para hablarnos de su proyecto para nosotros. Y sí, pueden llamarme fanática por creer esto, no me importa.

El que quiera llamarlo casualidad que así lo haga, pero a mi me parece que cada cosa que Dios hace y permite en mi vida es parte de SU plan, que me va dejando pistas, que me habla claramente a través de las personas, de los hechos, de las experiencias, y nada me da más esperanza que esto.

No son ‘cosas’ del destino; Dios es el destino, y su camino es nuestra historia.