Por Cerati

Hace algunos días hablaba con una amiga cercana acerca del año de la misericordia y las indulgencias que se ganan al atravesar alguna puerta santa tras la debida preparación. Me comentó que había tomado esta acción como ministerio y ha atravesado puertas santas por muchas personas….¡hasta por el famoso cantante argentino Gustavo Cerati, de quien es una gran fanática!

Esa conversación se dio un viernes por la noche y, providencialmente, la liturgia de ese fin de semana era acerca de la intercesión y de la insistencia en la oración. En la primera lectura Abrahán le insistía a Dios para que no destruyese Sodoma y Gomorra, por respeto a los cincuenta, cuarenta, treinta, veinte o hasta diez justos que pudiese encontrar en ella. Y Dios, accediendo a su pedido, aceptó no destruir a Sodoma y Gomorra por misericordia a aquellos justos que en ella pudiesen habitar.

En el Evangelio de ese día decía Jesús ”Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre”.

Escuchar estas lecturas, sentada en la banca de mi parroquia, me hizo pensar rápidamente en mi amiga, y su oración por Cerati y por cualquier otra alma de los fieles difuntos. La imaginé tal como Abrahán, pidiéndole al Señor que perdonara sus culpas y dejara descansar su alma. Me maravillé en la misericordia de Dios, que se apiada del pecador por la intercesión de aquellos que lo aman.

Ese día sentí un gran deseo por unirme a mi amiga y a su acción de interceder por aquellos que quizás no tienen quien ore con fe por ellos, por el descanso de sus almas. Aquellos desconocidos que mueren abandonados en las cárceles o en los hospitales. Aquellos que no entregaron sus almas a Cristo antes de morir.  Es algo que necesito hacer para salir de mi, de la oración insistente por mis necesidades, por mis deseos, por mis proyectos. Es una forma de poner a otro primero y practicar la donación y el servicio.

Interceder es dejar al lado el egoísmo que nos arropa.

Entonces oro con las palabras de Santa Teresita de Liseux: ”Jesús, haz que yo salve muchas almas, que hoy no se condene ni una sola y que todas las almas del purgatorio alcancen la salvación… Jesús, perdóname si digo cosas que no debiera decir, sólo quiero alegrarte y consolarte.”

Que así sea.

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