Haciendo espacio

Hace algunos días vino a casa una amiga a ayudarme a organizar mi closet. Gran parte del proceso fue sacar un gran número de piezas de ropa que ya no uso -o que ya no debo usar-, que están obsoletas o que no van con mi figura o estilo. Había tanta ropa que nunca debí de haber comprado, tantas cosas a las que estaba atada emocionalmente pero solo ocupaban valioso espacio en mi armario, y cosas que ya estaban tan gastadas, rotas o manchadas que simplemente no pude ni siquiera donar.

Me sorprende que haya necesitado ayuda para hacer algo que pude haber hecho yo sola, pero necesitaba ese empujón, necesitaba que alguien me mirara a la cara y me dijera “¿en serio, te vas a poner ESTO?”. Y es que a veces necesitamos que alguien nos enfrente con nuestros apegos, con nuestra incapacidad de soltar, con esas comodidad de ‘algún día lo usaré, algún día me servirá’.

Esto me hace pensar en la limpieza de closet que debemos hacerle a nuestra alma, a nuestra vida espiritual. A veces guardamos ‘ropa vieja’ en nuestros corazones que nos impide hacer espacio para algo mejor, para las nuevas bendiciones que nos quiere regalar el Señor. Guardamos frustraciones de lo que no somos, en lugar de sacarlas y dejar entrar la persona que queremos ser. Almacenamos ideas de lo que piensan los demás acerca de nosotros, en vez de vivir nuestra realidad y buscar agradar a solo a Dios y no a los hombres (como anuncia Pablo en Gálatas 1:10). Llenamos nuestros corazones con desechos de amores viejos, de sentimientos tóxicos, de apegos innecesarios, de errores y pecados ya perdonados, de amistades que no van con lo que queremos ser, que no dan paz a nuestra alma.

A la vez pedimos que Dios llene nuestros corazones de bondad y amor. Pero simplemente no hay espacio para eso. Hay que hacer limpieza profunda para recibir los dones del espíritu.

En mi caso, como me pasó con el closet, sé que no puedo hacer esto sola, que necesito ayuda para vaciar mi corazón de sentimientos innecesarios. Esa ayuda está en la oración y en los sacramentos, cierto es, pero también está en las amistades sinceras, en aquellos que son verdaderos hermanos en la fe, en los guías espirituales y en todas las personas de buena voluntad que tienen una palabra para regalarnos.

Trabajaré en la limpieza de mi corazón, tratando de sacar lo que ya ‘no me queda’, lo que no va con mi ‘estilo espiritual’, lo que me hace ver fea el alma, lo que llena de callos mi corazón, y haré espacio para aquellas cosas que tenga a bien regalarme el Señor. Su tarjeta de crédito no tiene límites y me hará todos los regalos que Él quiera darme, pero para ello tengo que hacer espacio….

 

 

 

 

 

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One thought on “Haciendo espacio

  1. ¡Esto me cayó como anillo al dedal! Qué dificil es soltar lo q en algún momento pensamos q iba con nuestras vidas y las nociones de lo q somos. Gracias por compartir. Ahora a seguir con la resaca…

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