Enfrentando el desierto

Estoy a punto de terminar de leer el libro “Trusting God with Saint Therese“, el cual narra varias etapas de la vida de la santa francesa y cómo fue su pequeño camino de fe y confianza en Dios. También narra cómo Santa Teresita, doctora de la Iglesia e hija de santos, enfrentó momentos de aspereza espiritual y dificultad en la oración…como todos nosotros.

Dice Santa Teresita que durante años, ¡años!, sufrió el desierto espiritual. El mismo inició poco después de que anunciara su entrada al Carmelo, luego justo antes de entrar al noviciado y -el más fuerte de todos-, durante los meses previos a su muerte. No obstante, Santa Teresita utilizó este ‘silencio de Dios’ como una ofrenda de sufrimiento por la salvación de las almas. Lo vio como una herramienta que le daba Dios para su santidad.

¡Qué nivel de fe y confianza en Dios! ¡Que alma tan grande habitaba el cuerpo de esa pequeña! ¡Cuánta gracia derramó Dios sobre esa niña! Ciertamente es una #SantaInspiración…

Pero enfrentar los desiertos no es fácil, sobretodo cuando nuestra fe no es, ni por cerca, madura como la de Santa Teresita. Entonces, ¿qué podemos aprender de ella para ‘darle la vuelta’ al desierto espiritual? Una forma es adoptando su ‘pequeño camino de fe’, el cual consiste en ver y aceptar nuestra pequeñez; vernos como niños ante Dios y saber que Él nos ama tal y como somos.

Santa Teresa dice que en muchas ocasiones se quedaba dormida durante la oración, pero que esto no le preocupaba porque a los padres le da felicidad ver a sus hijos dormidos, y que los aman tanto dormidos como despiertos. Ella sabía que Dios la amaba, a pesar de su incapacidad para mantenerse despierta durante la oración. Decía además que los doctores duermen a sus pacientes cuando los operan, por ende sabía que Dios obraba en ella mientras dormía. Que simple….pero profundo a la vez, ¿no les parece?

Y es que cuando se entra al desierto, cuando no sentimos el calor de Dios ni su cercanía, es cuando más tenemos que simplificar nuestra vida de fe: hacernos pequeñitos como niños y ‘descansar’ totalmente en el regazo de Dios y su Madre. Sin complicarnos, sin buscar los por qué de nuestra aspereza, sin excavar el pasado con sus pecados y sus historias tristes. Para enfrentar el desierto hay que decir como Bartimeo, “Jesús, hijo de David, ten piedad de mi”, y dejar que Él actúe…y si no actúa saber que está ‘operando’ en nuestra alma anestesiada.

Hay que tener misericordia con nosotros mismos, como Dios la tiene para con toda la humanidad. Saber que Su amor sobrepasa nuestro entendimiento y que Él sabe que lo amamos aún en el silencio de nuestras almas. En tranquilidad y en oración.
Sólo Dios basta.

 

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Cuando llega el mes de mayo

Una de las bendiciones más grandes que me ha regalado el Señor es haber podido visitar el Santuario de Nuestra Señora de Fátima en Portugal, hace ya más de diez años. Es un sitio maravilloso que despertó en mi una especial devoción por esta aparición mariana. Por ende, la llegada del mes de mayo es muy significativa pues el día 13 la Iglesia celebra la Fiesta de la Virgen de Fátima. Pero en general, durante el mes de mayo celebramos a Nuestra Madre del Cielo. ¿Cómo le celebramos su mes a María? ¿Cómo podemos aprovechar este mes para que nuestro amor y devoción hacia ella crezca? Aquí les comparto algunas ideas:

  1. Novena a Nuestra Señora de Fátima: podemos rezar esta novena ya sea iniciando el 4 ó 5 de mayo. Pueden encontrar una versión imprimible de la novena aquí. También pueden unirse a la Novena que estamos organizando via Facebook en el grupo de oración #OrarMás.
  2. Rezar el rosario e iniciar un grupo para rezarlo semanalmente: una de las cosas que pidió Nuestra Señora en sus apariciones en Fátima fue que rezáramos el rosario. Podemos aprovechar este mes para empezar a rezar el rosario a diario y/o organizar un grupo que se reúna semanalmente a rezar los cinco misterios en comunidad. De esta forma no solo nosotros ganamos las gracias que ofrece Nuestra Señora para los que recen el rosario, sino ayudaremos a nuestros amigos y allegados a ganarlas también.
  3. Plantar un jardín para María: durante la Edad Media nació la tradición de cultivar jardines de plantas y flores representativas de las cualidades de María, como la pureza, la fidelidad, la humildad, la inocencia y hasta las penas que atravesaría su corazón.  Algunas de estas flores son la rosa, el clavel, la violeta, la flor de caléndula, el lirio y la hiedra. Estos jardines se pueden sembrar con los niños y aprovechar el proceso para enseñarles todas estas cualidades que hacen especial a nuestra madre del cielo.
  4. Virgen viajera: los que tenemos alguna imagen de Nuestra Señora en nuestros hogares podemos ofrecérsela a nuestros familiares y amigos para que se quede en una casa diferente cada semana. La familia que recibe la imagen se compromete a rezar el rosario diariamente durante dicha semana, u organizar una reunión para rezar los misterios en comunidad. Podemos mantener esta gira de nuestra imagen por el tiempo que queramos. Mientras más casas visite la Virgen, más bendiciones derramará.
  5. Regalar rosarios: otra idea para celebrar el mes de mayo es comprar rosarios y regalarlos a personas allegadas que sabemos no acostumbran a rezarlo. Podemos acompañar dicho rosario con un folleto u hoja con las instrucciones de cómo rezarlo. Aquí les comparto una versión imprimible.
  6. Compartir imágenes de la Virgen en redes sociales: como algunos de ustedes quizás ya saben, en Católica Caótica tenemos el proyecto #HoyVoyConElla, a través del cual compartimos imágenes e historias marianas en redes sociales. De esta forma podemos manifestar nuestro amor por la Reina del Cielo y dar a conocer sus diferentes advocaciones y cualidades. Aquí pueden encontrar más información acerca del proyecto.

¿Qué otras ideas se les ocurren? ¿De qué otra forma podemos manifestar nuestro amor por María y darla a conocer entre los demás? Compartan sus ideas en los comentarios o en nuestra página de Facebook.

Feliz mes de María.