¡Ofrécelo!

Creo que a todos nos han dicho, alguna vez en nuestras vidas, eso de “¡ofrécelo!” cuando nos accidentamos, nos quejamos por algo, o tenemos que pasar por una situación realmente amarga. ¿No? Yo recuerdo a alguna que otra viejita en mi país decírmelo alguna vez.

Recientemente escuché una charla acerca de la ofrenda de los sacrificios como reparación de nuestros pecados y los del prójimo, y tengo que confesar que nunca me había detenido a pensar en el servicio que se da ofreciendo los sufrimientos. La conferenciante sugirió la oración de ofrenda matutina al Sagrado Corazón de Jesús la cual podemos hacer a diario para entregar las acciones y sufrimientos del día. ¿La conocen? Aquí les va:

“OH JESÚS, a través del Inmaculado Corazón de María, Te ofrezco mis oraciones, obras, júbilos y sufrimientos de este día para todas las intenciones de tu Sagradó Corazón, en unión con el Santo Sacrificio de la Misa por todo el mundo, para la salvación de almas, la reparación de mis pecados y del mundo entero, la reunificación de todos los Cristianos, las intenciones del Santo Padre para este mes y para mis intenciones especiales (mencione sus intenciones). Amén”

Además, estas semanas he estado leyéndome el libro A Catholic Mother’s Companion to Pregnancy, y la autora recomienda ofrecer los dolores y la labor de parto por algo o alguien, ya que de esta manera, y con dicho compromiso de oración ‘nos salimos de nosotras mismas’ durante un proceso tan arduo como la labor y el parto y entregamos ese sufrimiento por el prójimo. Me pareció una excelente sugerencia.

Meditando sobre este asunto y ante el inminente cambio de vida que se avecina, he pensado en todas las ocasiones que tengo y tendré para ‘ofrecer’, convirtiéndolas en oración durante la espera, el parto y el post parto: desde la espera porque inicie la labor -con todo lo incómodo que me resulta cada vez que me preguntan “¿cuándo vas a parir?” o “¿no piensa salir esa bebé?”-, el proceso de la labor, el parto y luego las largas horas en que estaré confinada a una mecedora amamantando a mi hija. Puedo ofrecer las noches sin dormir, las ojeras, y ocasiones en que no pueda hacer lo que me gustaría porque tengo que estar ahí para mis tres hijas y mi esposo. Puedo ofrecer las camisas llenas de vómito de bebé, los doce mil cambios de pañal diario que se dan las primeras semanas, las preguntas incómodas cómo “¿se porta bien la bebé?”, o la gente diciéndome que la bebé no está comiendo suficiente si le doy solo pecho.

¡Tantos malestares y sufrimientos que se pueden convertir en oración!

Y me acuerdo de las palabras de Santa Teresita, quien a menudo hablaba de ofrecer cosas pequeñas e insignificantes, especialmente por las almas del purgatorio porque “el Señor todo lo recibe”.  Sí, el Señor todo lo recibe. También nuestros pequeños sufrimientos, en ofrenda hacia el prójimo.

Hagamos inventario de las cosas que podemos entregarle y en lugar de quejarnos, ofrezcamos los sufrimientos, grandes y pequeños, por las intenciones de los demás, así como por las nuestras.

Creo que al Señor le agradaría eso…

Advertisements

One thought on “¡Ofrécelo!

  1. Yo le ofrezco al Señor, mi sufrimiento por esa vecina con la que no termino de llevarme bien. Con quien parece que tuviera una guerra de quien tiene la razón. Gracias por esta oración…la necesitaba y ya sé que hacer con esta situación que me hace perder la calma. Dios hace su obra de mil maneras.

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s