Las tres frases

Como les comenté hace poco, estoy haciendo un retiro online acerca de la oración. Una de las charlas se titula ‘Cómo escuchar la voz de Dios‘. En ella, el sacerdote que ofrece la charla, menciona que hay tres categorías básicas desde las cuales podemos escuchar la voz divina: en la mente, en el espíritu y en el cuerpo.

En la categoría de la mente, menciona que podemos escuchar la voz de Dios a través de deseos santos o santas inspiraciones; deseos de servir o de hacer algo. También en esta categoría entran imágenes, palabras, oraciones e ideas que nos pueden surgir al escuchar la Palabra.

Dentro de la categoría del espíritu menciona sentimientos de alegría, paz, renovación, calma y sosiego. Y en la categoría del cuerpo menciona sensaciones de electricidad o energía, escalofríos o piel de gallina y de calor.

Me atrevo a decir que muchos hemos experimentado una o más de estas sensaciones en nuestro camino de fe, o al escuchar alguna Palabra o predicación. ¿Están de acuerdo?

Tan recientemente como ayer, durante la eucaristía del quinto domingo de cuaresma, tres frases llamaron mi atención y me sirvieron como hilo conductor del mensaje que Dios me quería comunicar. La primera frase saltó de la lectura de Isaías: “No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas”. La segunda vino de la Carta de San Pablo a los Filipenses: “me lanzo hacia adelante y corro en dirección a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús”. Y la tercera surge del Evangelio según San Juan: “no peques más”.

Estas tres frases se conectan perfectamente para comunicarme un mensaje de misericordia, esperanza y paz. En la dureza del desierto que puede ser la cuaresma estas tres frases vienen a recordarme que vivir para creer en Dios, para amarle sobre todas las cosas y para servir al prójimo  vale la pena. Que cumpliendo sus mandatos llegaré al premio celestial, que no he de mirar hacia atrás ni debo acordarme del pecado que cometí porque quedó perdonado y que, simplemente, ya no peque más. Tres instrucciones, tres guías, tres recordatorios de cómo seguir este camino hacia la resurrección que se aproxima tras la cruz.

Y debo confesar que estas frases llegan en un gran momento, pues durante la cuaresma los ataques del maligno son más frecuentes y quieren llevarme a recordar pecados antiquísimos que me hacen caer en la tristeza, en la duda, en cuestionarme si de veras soy digna de llamarme cristiana. Pero Dios, a través de Isaías, Pablo y Juan me ofrecen el consuelo divino.

No miremos hacia atrás, corramos hacia la meta y no pequemos más.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s