La belleza de la cruz

il_fullxfull.419982065_no4kDentro de escasas semanas daré a luz a mi tercera hija, si así Dios me lo permite. Ya llegó ese momento en el que los calambres, las incomodidades, el insomnio y la hinchazón se hacen presente casi todas las noches. Es un adelanto de lo que son los primeros meses de vida de un bebé. Dios, que hace todo perfecto, nos va exponiendo a estas realidades para que la transición sea más fácil, ¿no les parece?

Sucede que llegando al tercer trimestre de este embarazo me sucedió algo muy particular que analicé hace pocos días. Hace cerca de dos años porto en mi cuello una medalla de la Virgen de Loreto, que será el nombre que le pondremos a esta tercera bebé que Dios nos regala. Fue un regalo de un sacerdote amigo de la familia, y tiene un significado muy especial para nosotros. Pues hace algunas semanas se me rompió mi adorada medalla. Me dolió mucho, pero lo acepté con humildad y resignación, pues no está bien apegarse a cosas materiales, aunque tengan significado religioso.

Poco después de la ‘pérdida’ traté de encontrar algún otro dije que pudiera portar en mi cadena de ‘diario’ y me acordé de una cruz que me habían regalado hace muchos años. Es un crucifijo hermoso que en cada esquina tiene un símbolo mariano o imagen de la Virgen. Enseguida me la coloqué y la he llevado puesta desde entonces.

Resulta que una mañana de esas en las que me costó salir de la cama porque el insomnio y los malestares me hicieron la noche, me miré al espejo y vi sobre mi pecho la cruz. Fue ahí donde entendí lo que estaba pasando: Dios me regalaba ese símbolo de su pasión para que yo a la vez entrara en el vía crucis de la maternidad.

Llegó el momento de agarrar la cruz y, junto a María, abrazar los sufrimientos, los dolores, las desveladas, los achaques, y el inminente parto y post parto que se avecinan. Es el momento de decir hágase Tu voluntad Señor y esperar la llegada de mi hija, tal y como la envíe Dios.

Y en este proceso de agarrar la cruz, sin quejarme, sin cuestionar, en obediencia y fe, me he  visto acompañada de historias de santas madres y esposas como Santa Gianna Beretta, Santa Zellie Martin, Santa Margarita de Escocia, entre otras. Sus historias, las cuales he leído en el libro  A Book of Saints for Catholic Moms,  me han servido de inspiración, para recordarme que a través del servicio de la maternidad se puede alcanzar la santidad, el premio mayor.

Y así como en esta etapa tengo que agarrar la cruz con alegría, permita Dios que en todas las otras etapas en las que me vea de cara al sufrimiento y a la incertidumbre, pueda contar con ese recordatorio de la belleza de la cruz, que siempre termina en resurrección, si morimos en ella, junto a Él.

 

 

 

Advertisements

One thought on “La belleza de la cruz

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s