Carnaval o ‘abandonar la carne’

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Este fin de semana, como todos los años previo a la Cuaresma, se celebran los famosos carnavales en decenas de ciudades alrededor del mundo. Como soy caribeña, el carnaval es algo muy cercano a mi cultura y es uno de los temas que más fascinación me provoca, principalmente por su lugar en la historia de la evangelización de las Américas. Durante los tiempos de la colonia, los carnavales eran, en muchas islas del Caribe, los únicos días libres que se le concedían a los esclavos y por ello los nuestros son una mezcla de tradiciones africanas e indígenas, abarrotadas de color, baile y música. Interesante, ¿no?

Según su etimología, la palabra carnaval significa ‘abandonar la carne’, y ese es precisamente el proceso que se da durante los días previos al inicio de la cuaresma. Para la mayoría de la gente, estos son días de desenfreno, en donde la fiesta, el alcohol y los placeres de la carne toman protagonismo. Pero, ¿debe ser esta la actitud ‘carnavalesca’ del cristiano? ¿Cómo debe ser este ‘carnaval’ para nosotros, los que tratamos de vivir de cara al evangelio? ¿Cómo debemos ‘abandonar la carne’  previo al miércoles de ceniza y a los 40 días de penitencia que se avecinan?

Para mi, estos días, especialmente este año, se han convertido en días de reflexión, de  pensar cómo aprovechar mejor mi cuaresma para abandonar mi lado carnal y que mi lado espiritual pueda florecer. He estado pensando qué cosas tengo que dejar a un lado, qué cosas tengo que cambiar, cómo puedo abandonar las cosas que no me permiten acercarme a Dios.

En esa reflexión y búsqueda me topé con un artículo que sugería pedirle directamente al Espíritu Santo que nos guíe en el descubrimiento de esas cosas que debemos cambiar. Y eso hace todo el sentido del mundo, ¿no? ¿Quién mejor que el Espíritu Santo para orientarnos y darnos luz de cómo ser mejores cristianos? Y, ¿cómo se logra esto? Pues a través de la oración, de pedirle al Espíritu que nos hable. A pedírselo con fe….y a obedecer. Y para muchos esto ya sea un gran sacrificio: orar y obedecer.

Podemos dejar de comer chocolate, de tomar alcohol o ‘sacrificarnos’ comiendo solo deliciosos pescados y mariscos los viernes de cuaresma, pero dejar que el Espíritu Santo nos hable y obedecerlo nos ayudará a entrar en mayor comunión con Dios. Por eso, al menos por mi lado, dejaré que el Espíritu Santo me diga qué sacrificios hacer para elevar mi espíritu, qué cosas debo cambiar de mi, de qué cosas debo arrepentirme y qué pecados me faltan por confesar. Y sé que me lo dirá, si oro, si leo la Palabra, si rezo el rosario….¡si le dedico tiempo a escucharlo de forma activa y consciente!

Y eso es lo que la Iglesia nos sugiere: arrepentimiento y confesión, luchar por cambiar, sacrificios y oración.

Vivamos este ‘carnaval cristiano’ reflexionando sobre estas cosas; preparemos nuestro corazón para entrar en contacto directo con el Espíritu Santo y digámosle ‘adiós’ a la carne centrándonos en el espíritu que queremos elevar al Padre.

¿Les parece? Además, así la resaca será menos dura….

PS. Aquí les dejo algunos recursos para iniciar o reanimar una vida de oración, tanto en inglés como en español.

El cristiano y la oración, ACI Prensa

Six Steps to a Deeper Prayer Life, Blessed is She  

15 consejos para recobrar la vida de oración cuando decae, Foros de la Virgen

Learning how to pray, Beginning Catholic

 

 

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