Santa Inspiración

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Hace algunas semanas ordené un libro de la autoría de Lisa Hendey, fundadora de la página CatholicMom.com. El libro se titula A Book of Saints for Catholic Moms y en el se reseñan la vida y obra de 52 santos y cómo sus vidas pueden servir de inspiración a las madres católicas hoy en día. Además sugiere oraciones y actividades que se pueden realizar en familia para adoptar las enseñanzas de los santos.

La lectura de este libro revivió en mi la admiración por los santos, especialmente por algunos de mis santos favoritos. Pero además me hizo recordar cuán importante es aprender de estos hombres y mujeres que lograron vivir una vida de santidad a pesar de su humanidad, a pesar de sus pecados, a pesar de sus historias.

Algunos de mis favoritos son San Agustín y San Francisco, por ejemplo, que se convirtieron al evangelio luego de sendas vidas desordenadas y dedicadas a los placeres mundanos. O Juana de Arco, heroína y militar francesa quien, con valentía y fe, convenció al Rey Carlos VII que expulsara a los ingleses de Francia y dirigió el ejercito….con tan solo 17 años. Y ni hablar de Santa Teresita de Lisieux, a quien su ‘pequeño camino’ la llevó a la santidad.

¡Cuánto podemos aprender de los santos! ¡Cuánta inspiración podemos encontrar en sus historias! Y es que todo cristiano está llamado a la santidad, a ella debemos aspirar, pero no nos atrevemos ni siquiera a entretener el pensamiento porque pensamos que es imposible, que no podemos, que es una tarea muy grande. ¡Claro que lo es! Si nos apoyamos solo en nuestras fuerzas, ¡es imposible! Pero estoy convencida que pidiéndoselo a Dios, con mucha oración y con mucha consistencia sí se puede, sí se puede llegar a la santidad.

Como dijo Santa Teresita de Lisieux: “En lugar de desanimarme, me he dicho a mí misma: Dios no puede inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad.”

Sí podemos aceptar el reto de la santidad, sí podemos pedirle a Dios las fuerzas necesarias para perseverar en ese deseo, las fuerzas para hacer Su voluntad, que es que seamos santos y perfectos. Sí podemos mantener el deseo a la santidad cuando caigamos, porque sabemos que Su misericordia nos ampara. Sí podemos orar con todas nuestras fuerzas para que el Señor conserve ese deseo instalado en nosotros y que nos ayude a realizarlo.

Sí se puede.

Por eso es importante buscar esa santa inspiración, aprender de los que ya lo lograron y encontrar el camino a nuestra propia santidad.

Los invito a que nos animemos los unos con los otros, compartiendo historias de santos en las redes sociales usando el hashtag #santainspiración. En nuestra página de Facebook estaremos haciendo lo propio, por lo que será fácil unirse a la conversación.

¿Quién se anima?

 

 

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